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Hay ya cientos de modelos de ratones transgénicos para luchar contra enfermedades
Trabaja en el campo de la transgénesis animal desde el año 1991. El investigador Lluís Montoliú defiende que la modificación genética de animales tiene su razón de ser en la lucha contra enfermedades que hacen sufrir a millones de seres humanos y afirma que en pocos años comenzaremos a disponer de fármacos obtenidos de esa experimentación con diversas especies.
El investigador catalán Lluís Montoliú es científico titular del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) español en el Centro Nacional de Biotecnología de Madrid. Ayer estuvo en Donostia para ofrecer la conferencia "Aplicaciones de los animales transgénicos en Biología, Biomedicina y Biotecnología", de la mano de la Fundación BBVA.

¿Con qué objetivos se generan animales transgénicos? Los animales modificados genéticamente pueden ser útiles para tres grandes grupos de aplicaciones: la biología, la biomedicina y la biotecnología. En biología, estamos en la era post-genómica; conocemos el genoma de muchos seres vivos, pero nos falta aún saber para qué sirven la mayoría de los genes. En eso, los animales modificados genéticamente, en especial los ratones, tienen mucho que decir. Investigando sobre el ratón, desarrollamos conocimientos aplicables al ser humano. En biomedicina, las aplicaciones de la investigación con animales transgénicos sirven tanto para entender mejor las enfermedades, como para descubrir posibles vías terapéuticas. Se puede intentar reproducir un mal en un ratón, con una modificación genética concreta, y desarrollar un conocimiento para devolverlo a los humanos.
Y, finalmente, la aplicación en biotecnología es quizá la que menos fortuna ha tenido en animales, y más ha saltado a los medios en lo que se refiere a los vegetales. Tenemos un retraso considerable en cuanto a aplicaciones biotecnológicas relacionadas con animales modificados genéticamente, pero es probable que en pocos años empecemos a ver sus frutos. Me refiero a generar animales modificados genéticamente, de cuya leche, entre otros fluidos corporales, se puedan obtener proteínas, fármacos, que habitualmente se obtienen de derivados del suero, de donantes o a partir de cultivos celulares en laboratorio, con un coste muy importante. También dentro del campo de la biotecnología, podríamos tener la posibilidad de los xenotrasplantes, los trasplantes de órganos de cerdos a seres humanos. Esto sería a través de cerdos modificados genéticamente, en los que se hayan efectuado modificaciones que permitan que sus órganos no sean rechazados por otras especies. Finalmente, también se pueden hacer modificaciones en tasas de crecimiento. En piscifactorías se pueden tener salmones con una tasa de crecimiento hasta diez veces superior. Esto no quiere decir que se pretenda obtener un salmón diez veces más grande, sino del mismo tamaño, pero comercializable diez veces antes.

¿Con qué especies de animales se puede llevar a cabo este tipo de experimentación? Mayoritariamente, con el ratón. Con la rata no, desgraciadamente. A pesar de ser dos roedores muy parecidos, su sistema reproductor y de obtención de embriones es muy distinto. Por el momento, la gran mayoría de modificaciones, más de un 95%, están generadas en el ratón. A éstas les siguen las modificaciones puntuales en algunas especies de granja: el conejo y el cerdo. Y, en mucha menor cantidad, por su coste y por su complicación, en especies de rumiantes, como la oveja y la cabra y, aún en menor cuantía, en vacas terneras.
¿Cuáles son los pasos más destacados que se han dado hasta el momento en modificación genética de animales? Hablamos de técnicas relativamente recientes. Sabemos modificar ratones desde 1980. Sabemos generar ratones que carezcan de un gen determinado desde 1987. Y, a partir del año 97, sabemos también generar animales clónicos. Los últimos diez años se han generado centenares, casi miles, de modelos distintos de ratones modificados genéticamente, cada uno de ellos con una modificación precisa, para estudiar una determinada enfermedad. La generación de un ratón transgénico puede llevar un año o un año y medio, pero, hay una serie de fases clínicas, que no bajan de cinco a diez año. Si apenas hace cinco o diez años que estamos generando los modelos con animales transgénicos, los mejores están empezando ahora a ser utilizados para el desarrollo de nuevos fármacos.
¿Aún no se ha comercializado ninguno de estos fármacos? El primero que quizá pueda ser comercializado se produce en leche de ovejas transgénicas, en una empresa escocesa, PPL Therapeutics, constituida hacia 1987. Es la que está mejor situada para poder poner un fármaco en el mercado. Este fármaco es para pacientes con enfisema y también con fibrosis quística. Después de este medicamento, vendrán otros para el tratamiento de hemofilias, proteínas para el crecimiento, la hormona del crecimiento para el tratamiento de enanismos, variantes de la insulina, proteínas para acelerar el crecimiento de los bebés que nacen prematuramente... Se lograrán, sobre todo, de la leche de estos animales modificados.
¿Existen en nuestro entorno muchos laboratorios capacitados para crear animales transgénicos? En España, país de cifras pequeñas en ciencias, no más allá de diez o quince laboratorios, concentrados sobre todo en Madrid y Barcelona, pero con excepciones en Pamplona (Universidad de Navarra), Oviedo, Sevilla, Valencia o Zaragoza. La investigación en España es pobre en números, por debajo de la media europea, y requiere un aumento de fondos. Los países de Europa que más han apostado por este tema son Francia, Reino Unido, Alemania e Italia.

¿Qué les diría a quienes critican la experimentación transgénica en animales? Hay que discernir la crítica a que se investigue con animales y, en segundo lugar, la crítica a que esos animales sean además genéticamente modificados. Respecto a lo primero, hay muchísimas cosas imperceptibles para la mayoría de nosotros que son de aplicación biomédica y que están en los fármacos que tomamos. No los podríamos tomar con una cierta seguridad si no hubieran sido investigados previamente en animales. En algunos casos están surgiendo alternativas a la experimentación con animales, que creo que son bienvenidas. Pero a veces son insuficientes. Respecto a la segunda crítica, creo que lo que habría que discutir es cuál es el objetivo de estas modificaciones. Y el objetivo es intentar reproducir enfermedades que están afectando a una parte importante de la población humana, para intentar mejorar la calidad de vida de los afectados. Fibrosis quística, diabetes, alzheimer, parkinson, distrofia muscular, problemas cardiovasculares, infartos...
¿Por qué es más conocida la modificación genética en plantas que la de los animales? Aquello que consumimos llega más a la sociedad y genera diferentes posicionamientos. Las modificaciones genéticas en vegetales han trascendido y han impulsado un debate interesante, que aún no ha culminado. Encontramos más apoyo y comprensión cuando el objetivo no es intentar producir algo para consumir, sino intentar generar un ser vivo para la investigación de una enfermedad que padece mucha gente. Quizá la percepción de la modificación en animales sea más positiva. -

Lluís MONTOLIU JOSE | Científico experto en Biotecnología del CSIC
Fuente: Diario Gara 11 de Junio de 2003

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