Fq Arg - Fibrosis Quística - Enfermedad Fibroquistica - Mucoviscidosis
  Inicio
  Que es FQ?
  Posibles Consecuencias
  Los Padres
  Transmisión
  Genética
  Nutrición
  Fiquis
  Historia de la FQ
  Eventos
  Asociaciones
  Links
  Notas de Interés
  Lista Fiqui de Amigos
  Foro Nuevo
  Foro Viejo
  Agradecimientos
Un trasplante pulmonar no impide escalar más de 4.000 metros
Dos médicos aficionados al alpinismo y un español trasplantado pulmonar suben al monte Breithorn (4.164 metros), en los Alpes, y comprueban 'in situ' que la aclimatación es totalmente normal

Patxi Irigoyen no podía dar más de 10 pasos sin sentir que le faltaba el aliento. La mucoviscidosis (fibrosis quística; una enfermedad genética caracterizada por la excesiva producción de moco en las vías aéreas que provoca una insuficiencia respiratoria que acaba siendo fatal) diagnosticada en la infancia le había convertido en un inválido. Con 26 años, un equipo médico del Hospital La Fe de Valencia le trasplantó ambos pulmones y Patxi recuperó su vida.

Javier Botella de Maglia, un intensivista de dicho hospital aficionado al alpinismo conoció a Patxi por casualidad, al finalizar una conferencia a la que había sido invitado. El paciente comentó con el facultativo que después del trasplante se había aficionado al montañismo, pero la conversación cambió de orientación cuando el primero sacó a colación, como si tal cosa, que en algunas de sus ascensiones había subido al Monte Perdido (Huesca), una cima de 3.355 metros. «A esa altitud el ser humano sano ya se encuentra con problemas para oxigenarse correctamente y era sorprendente que él no fuera consciente de las implicaciones que, 'a' 'priori', y dada su condición de trasplantado, se le presentaban en lo referente a la fisiología pulmonar», recuerda Botella a SALUD. En realidad, nadie le había dicho a Patxi expresamente que no pudiera escalar. Quizá porque a nadie se le había pasado por la cabeza que el paciente se decantara, precisamente, por esta afición.

Javier Botella y su colega Antoni Fuster, otro médico enamorado de la montaña, se armaron de valor y propusieron al paciente subir más alto, concretamente a la cumbre Breithorn (4.164 metros ), en los Alpes; haciendo frontera con Italia y Suiza, para comprobar cómo se comportaban sus pulmones en comparación con los de individuos sanos (ellos mismos incluidos).

«Había que considerar que sus pulmones no están conectados con sus nervios [se denervan en la cirugía]; son de otra persona. Aparte de la función puramente mecánica, los órganos tienen conexiones exquisitas, muy complejas, que no sabíamos si iban a responder», explica el especialista.

Por otra parte, cabe reseñar que el trasplante de pulmón es uno de los más problemáticos. Aparte de salvar las cuestiones quirúrgicas y del rechazo agudo del injerto, el nuevo pulmón (al contrario de lo que ocurre con el resto de los implantes, que quedan protegidos por el cuerpo) entra en contacto constantemente con la superficie, ya que recoge el aire del exterior. Éste suele contener microbios y partículas pequeñas que fácilmente desencadenan una infección; algo especialmente peligroso en alguien que toma inmunosupresores para evitar el rechazo del órgano a medio y largo plazo. En cuanto a la medicación, también existía la incógnita de cómo influiría ésta en la aclimatación.

En definitiva, todo eran interrogantes. «Nos enfrentábamos a un gran dilema moral, ya que si algo fallaba nos encontraríamos con recriminaciones por parte del entorno del paciente, pero puede que también de la comunidad médica, que podría calificarnos de irresponsables o temerarios», admite el intensivista.

Después de explicar pormenorizadamente a Patxi los riesgos que implicaba su aventura y de hacerle firmar un consentimiento informado en el que la palabra «muerte» aparecía en no pocas ocasiones -tanto por su condición de trasplantado como por el peligro que encierra el alpinismo en sí- ambos facultativos formaron un equipo al que también se unió otro alpinista y un amigo de la infancia del paciente.

Se llevaron a cabo mediciones (saturación arterial de oxígeno, capacidad vital forzada, presión arterial, frecuencia cardiaca, volumen espiratorio máximo al primer segundo, flujo mesoespiratorio, cuantificacioes de la disnea, mal de montaña agudo...) a nivel del mar, durante el ascenso y al llegar a la cumbre.

El organismo de Patxi respondió a la perfección y, según relatan los especialistas en su trabajo, que acaba de publicarse en 'Medicina Clínica', no se apreciaron diferencias significativas entre la evolución de sus parámetros respiratorios y los del resto de los integrantes de la expedición. De hecho, el paciente sufrió los síntomas típicos del mal de altura al llegar a los 2.700 metros; aunque se recuperó espontáneamente un día después. Eso significaba que haber sido sometido a un trasplante pulmonar no le impedía aclimatarse a la altitud.

Una vez en la cima, se encontraron con dos montañeros. Un hombre y una mujer. Ella, que se ofreció a hacerles la foto, casualmente, también es médico y había colaborado ocasionalmente con otros especialistas en medicina de montaña conocidos por Botella y Fuster.

El resultado fue «casi mágico; todos estábamos emocionados. Patxi por haber superado el reto y por la belleza del lugar. Su amigo no podía ocultar el orgullo que le producía verle allí...», rememora Botella.

El experto reconoce que no es más que un caso y que las conclusiones no pueden generalizarse a otros trasplantados. «Aunque él lo haya logrado no quiere decir que todos puedan; ni siquiera que sea prudente intentarlo; pero no hay duda de que supone una inyección de moral y un motivo de orgullo para el paciente sobre todo, pero también para todos los profesionales que hay detrás de un trasplante, desde enfermeras hasta fisioterapéutas, pasando por cirujanos e inmunólogos», apostilla.

Para Botella, este tipo de trabajos son enriquecedores no sólo desde el punto de vista humano, sino también científico. «También nos ayuda a conocer aspectos de la medicina que normalmente son una incógnita. Yo mismo he de reconocer que me intereso tanto por la fisiología respiratoria por mi condición de alpinista como por mi trabajo como como intensivista», concluye.

Volver a Notas de Interés
   Volver al Inicio